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¿Euforia del corredor o estado de “Flow”?

¿Euforia del corredor o estado de “Flow”?

Como corredora, una de las emociones más placenteras que experimento, es cuando termino de hacer un entrenamiento de alta intensidad o post competencia, mejor conocida como “runners high” o euforia del corredor. Esa sensación por la que volvemos una y otra vez… Que es adictiva, que nos llena de energía y que incluso, puede durar algunas horas.

La euforia del corredor se produce principalmente por la liberación de dos sustancias: endorfinas y endocabinoides. Las endorfinas, son opioides naturales que se producen en distintas regiones del sistema nervioso, que al igual que la morfina, mitigan el dolor. Por su parte, los endocabinoides vienen a ser la versión natural del THC, el compuesto del cannabis, los cuales también se liberan en distintas regiones del cerebro y en otras zonas del cuerpo humano (Fetters, 2014 citado en Csikszentmihalyi, Latter y Duranso, 2017).

Existen diversas teorías acerca del porqué poseemos endocabinoides en nuestro cuerpo. La que cuenta con mayor aprobación, hace referencia a que se debe a una cuestión evolutiva. Anteriormente, servía de incentivo cuando los seres humanos necesitábamos correr a cierta intensidad para buscar comida y huir de los animales en la prehistoria (Gleiser, 2016 citado en Csikszentmihalyi, Latter y Duranso, 2017).

Este hecho deja en evidencia que dichas sustancias no se liberan con cualquier actividad aeróbica, sino que es necesario un esfuerzo importante; por lo que casi siempre, después de una carrera, la podemos experimentar.

Ahora bien, existe un estado mucho más complejo que no todos los corredores hemos sentido y que cuando se tiene, está asociado a mejoras en el rendimiento. Esta experiencia se ha denominado “Flow”. El “Flow” es un estado placentero en el que estamos tan absortos y concentrados en una actividad, que perdemos la conciencia de nosotros mismos, los movimientos parecen automáticos y se distorsiona la noción del tiempo.

Cuando Mihaly Csikszentmihalyi (pronunciado Mijai Chiksenmijai) viajó alrededor del mundo para estudiar qué era aquello que producía mayor felicidad a las personas, se encontró, de forma sorpresiva, que no eran las actividades de ocio o pasivas, sino cuando se estaba realizando una actividad que les era algo retadora, pero que estaban tan concentrados e inmersos en ella que decían “fluir” con la misma.

Indiscutiblemente, como corredores, siempre nos estamos desafiando, queremos mejorar nuestros tiempos por lo que constantemente nos estamos retando, lo cual es una gran oportunidad para fluir. Curiosamente se demostró hace poco, que los deportistas extremos son los que más fluyen… De alguna manera, entrar en “Flow”, es una condición necesaria, ya que de otra manera morirían (Kotler, 2014).

Esta experiencia se ha investigado desde el punto de vista neurocientífico, y se evidenció que cuando se entra en este estado ocurre lo que se conoce como hipofrontalidad transitoria, donde el lóbulo frontal, conocido como el cerebro ejecutivo, prácticamente se apaga, y la mayor actividad parece producirse en el hemisferio derecho (lado más creativo del cerebro), y en los lóbulos parietal y temporal, donde prácticamente el cerebro responde más rápido y de manera acertada a los estímulos, haciéndolo más eficiente. Se siente como si estuviese en piloto automático (Dietrich, 2004, citado en Kotler, 2014).

Se ha conseguido, además, que al medirse las ondas cerebrales se asemeja a estados de meditación profunda. Durante el estado de “Flow” se liberan cinco sustancias químicas o neurotransmisores: dopamina, norepinefrina, endorfinas, anandamida y serotonina. Es decir, una bomba de sustancias tan poderosas y placenteras que por ello el fenómeno es naturalmente adictivo y se desea experimentar una y otra vez.

Existen varias condiciones necesarias para poder entrar en “Flow”, una de ellas es tener metas claras que dirijan el foco de nuestra atención, al punto tal que no pensemos en nada más. Además, es necesario una retroalimentación constante de que lo que estamos haciendo. Aún y cuando se ha descompuesto la experiencia en sus dimensiones, no hay garantía de que entres en este estado, pero puedes intentarlo conociendo sus características y retándote cada vez.

La experiencia del “Flow” está al alcance de cualquier deportista, no sólo para los élites y profesionales. Algunos lo describen como un experiencia mística o religiosa, otros se sienten uno con la naturaleza y le encuentran el sentido a la vida. Estudios demuestran que los beneficios del “Flow” permanecen por horas y mejora el rendimiento en variados ámbitos.

No hay duda de que la euforia del corredor es sumamente sabrosa y gratificante, pero definitivamente el “Flow” es mucho más poderoso… Yo quisiera sentir más Flow ¿y tú?

 

Michelle Sánchez-Vegas

Twitter/Instagram @michisanchezveg

Fecha: Jueves 23 de noviembre de 2017